Cuesta creer que ya han pasado más de dos años desde la última entrada en este post. Han pasado muchas cosas desde ese entonces, pero creo que hablaré de la más relevante para el contenido de este blog.
Después de mi retorno a Linux no volví a Windows (al menos no completamente)- simplemente volví a Debian (nunca jamás en mi vida creí que diría que Debian tiene paquetes más recientes que Linux Mint, pero es cierto), me quedé con xfce como escritorio y en general estoy feliz con lo que tengo.
xfce le dio en el blanco al punto exacto entre personalización y simplicidad. KDE Plasma es un excelente escritorio, eso no lo voy a negar. Es mi segundo escritorio favorito. Sin embargo, pese a sus border ligeramente ásperos, xfce es mi escritorio favorito, súper personalizable, con applets que me sirven directamente (el escritorio en mi segunda pantalla mostrando el clima de diferentes regiones es algo que me encanta) y, por supuesto, todo está adaptado a mi propio uso de trabajo.
También en su momento decidí dejar de pelear contra WINE para que Clip Studio o Music Maker funcionaran correctamente. Uso una máquina virtual con Windows 10 para ambos programas. No es lo ideal, pero es una solución que funciona 10 de 10 en mi caso. No puedo recomendarla como la solución para todo el mundo- una máquina virtual con un Windows moderno requiere de una máquina relativamente potente- pero al menos para mi caso personal, funciona.
Saludos y nos vemos en otra ocasión.







