miércoles, 13 de mayo de 2009

Debian Lenny [1 de 2: Instalación]

Hola a todos.
Ha pasado mucho tiempo. Después de múltiples problemas graves en mi vida personal, me siento mejor y en condiciones de postear acá.
Han pasado muchas cosas en el ámbito político, legal, mundial, etcétera. Quizás toque los temas a medida que pasa el tiempo. Pero hoy quiero hablar de software, tema que no toco hace mucho tiempo atrás.

Todos ustedes saben que cuando se me ocurrió meterme al mundo de Linux y el pingüino, lo hice partiendo con Ubuntu. La 4.10, que duró 3 días en mi PC, hasta que tuve la 6.06, la instalé y de ahí a usar se ha dicho. Qué tiempos.

Guiado por la necesidad de actualizar para tener un poco de eye candy, y no tener que reinstalar tooodo lo multimedia de nuevo -Ubuntu no trae casi nada multimedia out-of-the-box; todo hay que instalarlo a mano)- di con Ubuntu Ultimate, una distro que en realidad es un Ubuntu con 9001 programas añadidos.

Sin embargo, Ubuntu cayó en un serio hoyo: Un sistema Linux que en teoría es más rápido y más eficiente que Windows, y que por lo que me habían dicho, andaba en cualquier PC, se estaba volviendo lento y sobrecargado. Estoy hablando de que con 512 MB de RAM el liveCD demoraba bastante en abrir (de hecho en tiempo era cercano al Ubuntu Ultimate 1.2.... lo que no es muy bueno). En medio de mi búsqueda por algo mejor y más completo, descubrí Linux Mint, sistema que de hecho comenté por aquí en un artículo anterior.

Recibí esta laptop que, como todos saben, es muy escasa en RAM (con sólo 191 MB). Aparte a eso, tengo el drama que el chipset gráfico es S3/Via Unichrome, y el disco duro es sólo de 40 GB. Sin embargo, me animé a probar Linux.
Lo he dicho y lo reconozco: Soy gnomero. No me gusta mucho KDE; Fluxbox peca de ser simplista hasta un extremo extremísimo (lo probé con DSL), y XFCE me parecía un gnome mutilado que, además, me salió muy inestable (tanto con Xubuntu como con Mint XFCE).

Al final, después de varias pruebas y de intentos (donde tuve que formatear casi 5 veces) logré quedarme con una: Edubuntu (7.10). Tuve muchos dramas con la tarjeta gráfica en un comienzo, pero logré tenerlo instalado. Yeah. Lo usé por casi dos meses (hasta le instalé VirtualBox, créanlo o no), pero tenía la necesidad de usar software de Windows, y al actualizar wine, maté el sistema: Cada vez que abría cualquier cosa, se me bloqueaba el sistema completo (al no haber 3D en esta tarjeta).

Al final formateé. Instalé Windows 2000, para tener algo ligero y que funcionase bien. Probé OpenSUSE también. En versión Gnome y XFCE. No me gustó; encontré impráctico los RPM y Yum falló en muchas ocasiones. Para peor, si la actualización iba a la mitad y yum se caía, tenía muchísimos problemas al abrir yum de nuevo, cosa que no me ocurrió jamás con Synaptic.

Después de eso, he usado Windows y estuve alejado del mundo Linux. Quise probar Ubuntu 8.04 pero me arrepentí a los 10 minutos de tenerlo instalado: Su insano consumo de memoria RAM sin haberle instalado ningún programa adicional lo hacían ir LENTO. Bajé los códecs de sonido/video y abrí algo. Era una pesadilla. Ubuntu 8 no duró más de 2 días en mi laptop; se fue. Lo borré. Pum. Adiós.

En una de esas usé RedHat en una PC de la universidad, y tenía el mismo problema: Que no me gustan los paquetes RPM. Bah. Cosas mías. El bichito de Usar Linux estaba, pero me paraban la necesidad de tener soft de Windows, más la poca RAM que tengo sumado a mi desprecio hacia los escritorios livianos. Por otro lado, no confiaba aún en mi conocimiento para instalar alguna distro que requiriese comandos avanzados, porque si bien no le temo a la consola, no soy un experto en ella.

Sin embargo, me decidí. Quería probar la nueva. La última versión, del papá de muchísimas distros de hoy:
Debian.

Decidí con Debian armar el sistema como yo quería armarlo, instalarlo a mi modo, con sólo el software y los servicios que yo usaría y nada más; tendría mi gnome y sería liviano. Ownearía a quien se burlase de mí porque mi PC anda lento.

Pensé en algo práctico. Para mí una net install no lo era, porque eso significaría que siempre que quisiera algo estaría forzado a tener internet. Entonces con un compañero de curso nos pusimos de acuerdo, y a bajar DVDs se ha dicho.

El sábado fui a su casa, y una vez respaldados mis 19 GB de información en el PC de mi compañero (porque yo no tengo grabador de DVD; es lector DVD/Grabador CD), a formatear y a instalar Debian.
Sería un gran comienzo.

Instalación.


Por cierto, antes que nada, para que sepan, mi laptop es una Packard Bell EasyNote E6305, con 192 MB de RAM y 40 GB de disco duro, chipset gráfico Via S3/Unichrome K8M800. En realidad son 256 MB de RAM, pero 64 se van al video, y no hay ni por hardware ni por BIOS ninguna opción para cambiarlo.

Una vez inserto el DVD 1 (que no es Live, por siaca), apareció el típico menú preguntándote qué quieres hacer. Puedes iniciar una instalación normal, una en modo experto (ambas con una opción de "instalación gráfica"). Además, en las opciones avanzadas, puedes elegir qué sistema de escritorio quieres (Gnome, KDE, XFCE o LXDE). Por defecto, elige gnome.

Mi instalación fue en modo estándar, y no fue diferente a ninguna otra instalación: Las preguntas fueron las mismas que me hacía el instalador de Ubuntu (más algunas de opensuse). Después de responder a las preguntas, el sistema se demoró una media hora en instalarse. Finalmente terminó, saqué el DVD, reinicié, y...

Empezaron los problemas.

Primero, la pantalla estaba configurada a 1600x1200 siendo que el máximo que esta laptop me aguanta es 1024x768. Eso significa que me perdía de todo lo de abajo. Cuando me fui al menú para cambiar la resolución de la pantalla, me fue mal: No listaba resoluciones de ningún tipo.
Miré el xorg.conf y era uno simple; no sabía qué hacer. Importar un xorg.conf desde Ubuntu 6.06 no era lo mejor porque eso significaría que perdería la salida VGA y de TV de mi tarjeta de video. ¿Qué podría hacer?
Aparte, no podía navegar. Usando un adaptador wireless Tenda TWL541U, no podía; Debian no conocía el dispositivo. Para peor, ya era tarde (estaba en la casa de mi amigo) y no podía quedarme. Entonces, apagué la PC, me llevé los DVD y decidí dedicarme con calma a instalarlo en la casa.

Primer paso: Reformateé e instalé MicroXP. Decidí que esa partición de Windows la tendría para el soft exclusivo o para juegos complejos que Debian no fuese capaz de correr con mi PC pequeño (A.K.A. Grand Theft Auto). La formateé como NTFS y le instalé el driver de la wireless, más K-meleon. Busqué soluciones a mi problema gráfico. Las anoté, y esta vez hice andar el instalador de Debian en modo experto.

Las preguntas no fueron lo complicadas que me esperaba. De hecho, la instalación fue más fácil de lo que esperé. Las únicas respuestas "extrañas" fueron que no quería cuenta de root (me gusta sudo como en Ubuntu), que no quería usar la innovadora nueva versión de Grub, y que el entorno de escritorio que usaría sería LXDE, para probar qué tal iba.

Una vez instalado, no funcionó la solución que me bajé sobre mi tarjeta gráfica. Además, me urgía la wireless (el por qué abrí la laptop para sacarle la integrada es una larga historia). Lo rico es que al estar todo en los DVD no había que bajar de internet; en la consola ponía sudo apt-get install algo y me lo instalaba en menos de 20 segundos.

Solucioné el drama gráfico, a la larga, modificando el archivo /etc/X11/xorg.conf a mano, cosa que no se la recomiendo a ningún novato ni newbie en Linux.

Después fue instalar ndiswrapper, traerme el driver de la wireless desde el CD que traía el dispositivo, e instalarlo al arranque. Voilà, ya podía acceder a la red inalámbrica desde Debian.

Ya tenía lo básico funcionando y andando bien. Aprovecho de decir que durante todo este lío de la reparación, las únicas ocasiones en las que reinicié el sistema fue para revisar documentación de internet (entrando al mismo con MicroXP). En las otras, no. Ndiswrapper quedó funcionando de inmediato, y una vez arreglado el xorg.conf comprobé resultados inmediatos al apretar CTRL+ALT+Retroceso, y... eso.

Tenía finalmente un sistema Debian andando, funcionando bien, y con LXDE. Quise cambiar el wallpaper y no encontré la opción en ninguna parte del panel de control. Momento, ¿tengo que editar un archivo de texto para cambiar mi wallpaper? No, gracias. Soy demasiado cómodo como para hacer eso.

sudo apt-get install gnome

Una vez instalado, cerré sesión, inicié como Gnome.... y ahora sí puedo decir que empecé a disfrutar (en serio) a uno de los sistemas operativos más estables del mundo. Claro, con versiones relativamente antiguas de software, pero muy estables. Mis apreciaciones, en el próximo capítulo.

4 comentarios:

Gonzaa dijo...

Nice, sabes que amo tus artículos sobre Linux :O

Anónimo dijo...

Siempre he dicho que Debian no es tan difícil como parece. De hecho, el instalador gráfico es casi igual a Ubuntu.
Debian Testing es como Ubuntu pero más estable y menos sobrecargado.

Anónimo dijo...

MCaycho_04=Code 04

debian lenny, pero dime.. reconocio todo los diposotivos o siempr ehay uno que ya no puedes hacer nada...

Yo instale el netstart para probar.. m e hacia lidos al compilar un que otro comando.. pero bueno..

UBuntu, ya evoluciono ya no es para viejas PC asi que viven las viejas versiones

DragonTrainer dijo...

De hecho me reconoció todo lo básico excepto el video y el dispositivo wireless USB.

Para lo del video fue cosa de toquetear el archivo xorg.conf, cosa que requiere algo de conocimiento. Y para lo del dispositivo wireless... con ndiswrapper, el disco de instalación (del aparatito) y la ayuda de un manual que encontré por ahí fue suficiente.

Con lo demás no tuve problema.