domingo, 5 de octubre de 2008

openSUSE 11: Una distro interesante [Parte 1]

Hola, mis queridos. ¿Me extrañaban?
Bueno, no sé, pero da igual. Estas últimas semanas la universidad me ha comido muchísimo tiempo, y no había podido sentarme a escribir un artículo sobre un sistema operativo que conseguí aproximadamente un mes después que salió, y que no había tenido tiempo de probar. Sin embargo, lo hice.

Hablo de OpenSUSE 11.

Estando disponible ya la versión estable el 20 de junio, nunca pesqué mucho esta distro porque me habían dicho que era inestable, y que el sistema para instalar programas era muy complicado. Sin embargo, poniendo en perspectiva el hecho de que la última versión de Ubuntu me decepcionó, que Mint no andaba como yo quisiera en esta laptop con poca RAM, y que no me gustó XFCE cuando lo probé con Xubuntu- me llegó a parecer incluso una versión mutilada de Gnome- andaba con ganas de probar otra distro.

Como por la universidad necesito Windows, me bajé también, y a mi laptop diseñada para Windows XP le estoy corriendo Windows 2000. xD

Decidí dejar la misma configuración de particionado que tenía planeada: Una partición para Windows, otra para Linux y el resto como una unidad en común para ambos sistemas. Y gracias a un amigo que se paleteó, tuve en mis manos la instalación de OpenSUSE 11 en DVD. Vamos a probarla.

Instalación

Partiendo por el hecho que el DVD que me pasaron no era Live, sino un DVD de instalación, supuse de inmediato que eso le haría bien a mi laptop. Mi drama con los Live es justamente la escasa RAM y con un disco dedicado sólo al instalador, el sistema iba a volar. Puse el DVD en la unidad y lo primero que noté fue que, al igual que Ubuntu 8, podía instalar el sistema desde Windows. Sin embargo, decidí pasar de largo y usar el método clásico. Reinicié.

Una vez cargado el instalador, hizo las típicas preguntas de turno. Idioma, teclado, zona horaria, etc. La primera diferencia enorme respecto al instalador de Ubuntu fue la elección de escritorio. En efecto, podía elegir entre GNOME, KDE, KDE4 o XFCE. Acepté mi favorito, GNOME. Después llegó la sección en la que tuve que tener muchísimo cuidado: la del particionado. El programa quería que redujera la partición de Windows al mínimo absoluto posible, y que le dejase todo el resto a openSUSE. Por supuesto, no era esto lo que yo quería, así que tuve que proceder a modificar manualmente las particiones del disco... situación no exenta de riesgo y que no se lo recomiendo a nadie que no tenga algo de conocimientos sobre discos duros.

Una vez hecho el paso, pregunta por, quizás, la información más importante: El nombre de usuario y la contraseña. El instalador me molestó porque mi password era muy corta. Después me molestó porque mi password contenía mi username. Después me molestó porque no era muy fuerte. Buenas medidas de seguridad, debo decir. Cuando acepté, me ofreció un resumen de lo que se ejecutaría. He aquí algo muy interesante que quiero notar.

El DVD de openSUSE está LLENO de software utilísimo, pero en la instalación básica no se mete ni la cuarta parte del contenido. Si es primera vez que pruebas una distro de Linux, posiblemente sea buena idea aceptar el software por defecto. Pero si no es primera vez, o si quieres meterle todo el software posible a tu PC, tan sólo haz clic en el botón de "Cambiar..." y en Software. Ahí podrás revisar y meterle software al por mayor a tu tarro. Por cierto, al no ser que vayas a usar tu PC como un server dedicado, no te recomiendo activar esta categoría.

Una vez hecho todo lo necesario, es tan sólo cosa de aceptar y dejar al instalador correr. Semejante al instalador de Windows, te aparece una presentación explicándote algunas bondades del sistema. Sin embargo, puedes cambiar eso por información más útil como los paquetes siendo instalados o datos sobre la versión, tan sólo clickeando sobre las pestañas correspondientes.

Cuando el instalador termina, a diferencia de otras instalaciones, no te reinicia el PC. Te detecta el hardware ahora en serio, no es una pasada rápida como al iniciar la instalación. Es de agradecer el detalle del mensaje "No entre en pánico" cuando se pasa al modo consola por un momento. Es excelente para gente como yo que ha sufrido intentando configurar tarjetas gráficas rebeldes. Una vez hecho, el sistema se inicia inmediatamente, y te ves en el escritorio (después de una pantalla de bienvenida).

Después de moverte un poco, ves el típico menú de inicio que muchas distros han ido implementando. Me resultó algo molesto, pero lo solucioné fácil creando otra barra de herramientas en la parte superior de la pantalla y poniéndole los menús y accesos directos que me gustan. Como último paso, reinicié el PC para asegurarme que todo estuviese yendo bien.

Primer uso

Partiendo por el hecho de que aunque los tonos verdes de la distro me gustaban, el tema por defecto no, me tomé la molestia de cambiarlo y de mirar un poco. Los wallpapers que trae por defecto son pocos pero buenos, aunque se peca de monotonía al presentar los mismos tonos en casi todos (excepto en un par). Sin embargo, si al instalar activas los wallpapers extra, te encontrarás con wallpapers al por mayor, de una calidad impresionante y con los que fácilmente podrás sacarle pica a tus amigos (o regalárselos a la gente que te caiga bien).

El software instalado era lo que se podía esperar. Trae la última beta de Firefox 3 antes de la versión definitiva. Aunque me detectó el controlador inalámbrico y las redes cerca, nunca pude conectarme; aunque metía la password (WEP) correcta, nunca logueó. Sin embargo, no se lo achacaré al sistema, porque Edubuntu 7.10, Mint Daryna y Ubuntu 8 nunca pudieron, tampoco. De hecho, la única distro de Linux con la que he podido navegar usando mi adaptador inalámbrico, un Ralink RT2500, fue Kubuntu 6.06.

Fue especialmente agradable ver entre el software al Gimp y a Inkscape. No sólo eso; en el apartado multimedia tenía varios programas útiles, incluido un ripeador de CDs.

Debo decir que uno de mis mayores temores al cambiarme desde una distro Ubuntu-based fue que me vería enfrentado a líos al instalar programas. Y si bien Yast hace un buen trabajo, sí lo es en el sentido en que no te puedes llevar fácilmente los paquetes descargados por YaST. O al menos con un compañero fuimos tan idiotas que no pudimos encontrarles, a diferencia de cuando usábamos apt-get, que encontrábamos los paquetes en /var/cache/apt/archives. openSUSE, al igual que RedHat, usa paquetes en formatos RPM.

Por otro lado, yo sé que mi tarjeta gráfica es enemiga de Linux. Tengo una Via S3/Unichrome. Sin embargo, una cosa es ser algo incompatible, y la otra es cagarse el sistema completo. Me refiero a que si yo toco o miro cualquier opción o juego que toque el OpenGL, se me malogra el sistema operativo completo. Lo pude comprobar. Hice un backup del archivo xorg.conf cuando todo corría excelente, y por el puro hecho de tocar algo de OpenGL, volví al modo texto. Reinicié el PC y nunca más abrió: Cuando cargaba, se pegaba y volvía al modo texto. Probé a restaurar el xorg.conf bueno, y nada.

Formateé y reinstalé y el resultado fue exactamente el mismo con otro programa que tocó openGL. Entonces, en mi tercer formateo y reinstalación, decidí prestar atención, y cuando fui a elegir el software, eliminé cualquier configurador gráfico que me fuese a tocar openGL.

Ahora, otra cosa que no me gustó fue el hecho que la última versión de Gnome me mataba el poco tarro que tengo. Sí, yo sé que 192 MB de RAM no son precisamente abundantes. Pero de ahí a que el sistema me anduviese tan lento... no lo justificaba. Sin embargo, no quería instalar XFCE. ¿Por qué? Creo que ya lo comenté antes, pero fue porque cuando tuve la oportunidad de usar Xubuntu antes, XFCE me pareció nada más que una versión muy mutilada de Gnome, plagada de errores.

Sin embargo, por la lentitud del PC, decidí hacer una última prueba, ya que en eso estaba. Le realicé un último formateo y reinstalación al sistema, y cuando estaba instalando el sistema, elegí como escritorio XFCE. Le di al software definitivo, porque quería que openSUSE se quedara en mi laptop por algo más que 3 días.

El sistema se instaló sin problemas. No reinició, como comenté, y me encontré con la sorpresa que la pantalla de login era distinta. Logueé, y llegué al escritorio de XFCE.

El cómo me fue con este escritorio, los bugs que le hallé, las alegrías y rabias que me dio, en la próxima entrega.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

MCaychoC_04=Code 04

Cuando no0 comente, aun no sabia nada de entorno graficos.. pero mira existe variantes y mejores (peores) qu gmone,kde y XFce, pero eso depende de los gustos..

por ejemplo Bluxbox. pero es muy basico. y si compartes la laptop.

Tambien hay el LXDE, le estoy dando una mirada..

Víctor dijo...

Lo sé. En mi caso, me quedo con Gnome porque ofrece la funcionalidad que necesito, no me pierdo en él para hacer algo, y es bastante maduro.

No digo que otros sean malos, pero esa es tan sólo mi preferencia.