domingo, 8 de junio de 2008

De Ubuntu, Kubuntu, Windows y un portátil

Bueno, después de dejar tirado mi blog por un par de semanas, lo retomo con un tema bastante interesante (al menos para mí): La instalación de Ubuntu en mi portátil.

Me explico. Una de las razones por las que no me había pasado por acá fue porque en la universidad he estado bastante ocupado y cuando tenía algo de tiempo libre, no tenía en realidad inspiración alguna para escribir. Me dediqué más a dibujar.

Por otro lado, había algo que tenía pendiente, y era ponerle Ubuntu a mi tarro portable. Estaba esperando a que me llegaran los CD que había pedido con Hardy Heron- La última a este momento- y por mientras, me dediqué a utilizar un Windows legal (aunque reconozco que algunos programas que le instalé no lo eran. De hecho, ni siquiera le puse el OpenOffice porque no lo tenía a mano). Sin embargo, el bicho estaba.

El portátil, como lo dije en su momento, un Packard Bell EasyNote, tiene las siguientes características básicas:

  • Procesador AMD Sempron 2800+ (1,6 GhZ)
  • 256 MB de RAM (de las cuales 64 MB se van al video, así que en la práctica sólo tengo 192 MB de RAM. No, no encontré forma de cambiárselo ni desde la BIOS ni desde algún switch en la tarjeta interna).
  • Disco duro de 40 GB (de los cuales 4 se iban en una partición oculta de respaldo).

Como podrán imaginar, usarlo bajo Windows era un parto cuando intentaba ocupar algún programa grande. De hecho, el mismo Gimp andaba lentísimo cuando abría una de las tiras de Annie en desarrollo- tengan en cuenta que las trabajo a 2500 píxeles de ancho por unos 3400 de alto y cuando está pintada y lista para los diálogos la achico). Ahora, imaginen a Firefox, cuando yo soy de los acostumbrados a tener 4 o 5 pestañas abiertas como mínimo. Sí, tengo que meterle más RAM, pero la plata no abunda...

Otro detalle era que no podía acceder a la partición de respaldo si no era sólo para respaldar. Partition Magic fallaba, el Windows no me la mostraba como válida, pero ahí estaba y no podía tocarla. Por una casualidad increíble, logré entrar a ella con Xubuntu 7.04 Feisty Fawn, y como ya sabía que la partición de recuperación era un archivo de Norton Ghost, tan sólo me molesté en montar las particiones, recuperar el archivo .GHO y los datos del Norton Ghost, y los pasé a la partición de Windows. Reinicié, y con Nero hice un ISO arrancable, pero no podía grabarlo a un DVD, porque no tenía un cable de red cruzado, y mi unidad óptica es una lectora DVD/Grabadora CD. Dejé la imagen en mi escritorio.


Como sabrán quienes se han acostumbrado a Linux en serio, tenía los típicos síntomas de la abstinencia pingüinera. Me costaba conciliar el sueño en la noche, no podía dormir bien, no tenía ánimos para masturbarme y no podía disfrutar realmente mi portátil. No quería usar Windows, por muy legal que fuese. Su pésima administración de recursos, sumado a las toneladas de bloatware que este portátil traía (aunque le saqué una parte, siguió lento, siendo que este notebook, por sus características, tiene que andar muchísimo más rápido), me tenían con la vena de la frente hinchada. Sí, podía jugar Doomsday. Pero no soy de los que juega todo el día en el PC. Cada día que pasaba sentía el llamado del pingüino...

Finalmente, me decidí a hacer el cambio. Este dia miércoles iba a hacerlo, aprovechando que le iba a comprar una RAM a un compañero de curso. El compañero me falló ese día, y lo postergué para el viernes, que nos veríamos de nuevo. El jueves le mandé un mail para recordarle que trajera la RAM y me dijo que tenía un problema, y que su hermano la había vendido sin su permiso. Sea cierto o no, estoy obligado a confiar en su palabra, así que me quedé sin RAM. Pero no; no iba a seguir con Windows. De ninguna forma.


La razón por la que no me había pasado a Linux antes era por la sencilla razón que tenía bajo Windows más de 13 GB de información que no quería perder. Aprovechando el server de la universidad, y con permiso del chiquillo del laboratorio, empecé a pasar mis datos allá, para formatear, instalar Linux y después recuperarlos. Pero me fue mal: Al server le quedaban sólo 2 GB libres. Fue trabajo chino el limpiarlo, porque había tareas, trabajos, ISOs y cosas que no se podían borrar. Finalmente, logré hacer el espacio y empecé a traspasar archivos. Aprovechando el grabador de DVD del server, también aproveché de grabar mi ISO arrancable con el sistema de recuperación, en caso de que alguna emergencia ocurriese.

Cuando la transferencia terminó (tomó unas 4 horas y media, más que nada porque en todos los otros PC de la red se estaba usando el internet y se estaba usando también la red para reinstalarlos), finalmente, fui a probar. ¿Qué distro? Y tenía que ser Ubuntu. He probado Mandriva y Red Hat, y no sé, algo les falta pero no logro precisar qué... bueno, eso es gusto personal. De hecho, en CD/DVD con distros, no tengo ninguna que no sea Ubuntu o basada en Ubuntu, excepto una de Red Hat que creo que fue la que usó Cervantes para escribir el Quijote, o sea, VIEEEJA que no trae soporte para nada...
(No, no tengo Debian porque mi internet es LENTA y si voy a ponerme a armar un sistema desde cero no voy a estar 25600 años bajándome los paquetes).

¿Cuál usaría? Linux Mint, por supuesto. Pero me decepcionó en primera instancia: Obtuve fallos de núcleo y después un "Su tarjeta gráfica no tiene soporte". Luché como pude, pero no; no logré entrar a X.

Las versiones de Ubuntu que me habían llegado me pedían... ¡384 MB de RAM! Mierda, si siguen así se van a poner igual de comerrecursos que Windows Vista... Pero vi mi solución: Edubuntu. Tenía el CD de la 7.10 Gutsy Gibbon, y me pedía sólo 128 MB. Así que, como pueden suponer, metí el CD y arranqué con él. Todo fue bien; el instalador detectó todo el hardware y lo configuró de acuerdo. Estuvo casi 2 horas instalándose. Pero finalmente terminó. Una sonrisa de oreja a oreja cubría mi rostro. Reinició el sistema vi el logo de Edubuntu, los mensajes de la consola, y cuando arrancó X... Pantalla negra.

Después de vagar por un rato entre archivos de configuración, aprovechando los otros PC desocupados del laboratorio, busqué y me encontré con la desagradable sorpresita de que Gutsy no le hace a las tarjetas gráficas con chipset VIA. En otras palabras: Cagué. Me pasó por no documentarme antes. ¡Chetumare!

Ya era tardísimo, y tenía que volverme a mi casa. Le pedí permiso al chico del laboratorio, el que administra el server, para dejar mis 13 GB de datos hasta el lunes y él me dijo que sí, que ningún problema. Entonces me vine a mi casa, picado, y con un portátil que no tenía ningún dato usable.

Ahora en casa, y sin datos que me estorbasen, empecé a hacer experimentos. Reconozco que incluso tuve la estrafalaria idea de meterle DSL a esta cosa, pero el solo hecho de recordar su interfaz espantosamente fea (con todo respeto a los desarrolladores de esta distro, pero en serio, es FEA). Hice algunos que no sólo involucraban a Linux. Intenté meterle FreeBSD, pero mi versión era muy vieja y se caía cuando descubría el pedazo de procesador que tenía. Un DVD de Mac OS que alguien me prestó, pero que ni siquiera arrancó. Probé a meterle Windows 95 (una bala pero no tenía drivers), Windows 98 (ídem), Windows 2000 (drivers hay en Internet, pero no los tenía a mano) y Windows Vista. Pero me aburrí de los experimentos ridículos, y dejé de hacerlos y me lancé a buscar una distro Linux entre las que tenía que le hiciera.

Tenía descartada a Xubuntu porque por lo que vi no es capaz de trabajar con el wifi. Gutsy estaba descartado ya, y tristemente, la versión de Mint que tengo (Daryna) está basada en Gutsy. Feisty y Edgy... No lo tenía; sólo tenía los DVD de Ubuntu Ultimate. Si ésos, si con 512 MB de RAM andaban apenas durante la instalación, imagínenselo con 192 MB.... me daba un escalofrío de sólo pensarlo.

Finalmente, en mi desesperación, tomé mis CD de Ubuntu 4.10. Pero éstos ni siquiera podía pensar en instalarlos: No traen soporte para los pendrive, no traen soporte para programas de uso regular. Firefox antigüísimo y fallas al actualizar. Sólo me quedaba una versión de Ubuntu... UNA SOLA... o tendría que volver a Windows como un perro con la cola entre las patas... Tomé mi primera LTS de Ubuntu, la 6.06 Dapper. La metí.

Demoró como una hora en arrancar. Cuando por fin tuve el escritorio, abrir el instalador fue lentísimo, y aunque apareció la ventana el instalador nunca terminó de abrir. En modo gráfico seguro... tampoco. ¿Me daría por vencido?

Cuando arrancaba, me fijé en algo que llamó mi atención. Normalmente cuando arrancaba con los LiveCD de Ubuntu en los portátiles, me encontraba con un error que decía que había un error con /dev/wireless o algo así. Dapper no me tiró ese error. Era la única que le haría, y decía que con 128 MB podía andar...

Tomé mi última carta absoluta (no tenía ningún otro CD de Linux): Mi CD con Kubuntu 6.06. Lo metí en la unidad. Arranqué en modo gráfico seguro de inmediato, y el disco empezó a cargar. Tardó casi 4 minutos, pero llegué al escritorio de KDE. Abrí el instalador... Después de 20 segundos, ahí lo tenía. Con los dedos temblorosos, usando el touchpad acepté las opciones que correspondían. Sí, borré todo el disco duro de 40 GB. Y lo dejé instalando. O sea, no lo dejé; ya era como la 1 de la mañana del sábado y quería verlo andando. Aproveché, y no pude aguantarme la tentación de verificar lo que me había llamado la atención; que Dapper no me tiró error con el wireless. Abrí en el menú K, en la sección Internet, el Wireless Assistant.

¡¡CONCHETUMARE!! ¡¡BAJO WINDOWS YO NO TENIA REDES INALAMBRICAS CERCANAS, Y CON KUBUNTU TENIA COMO TRES!! El problema es que todas estaban protegidas con WEP. Mal por mí, pero feliz porque... ¡Kubuntu Dapper trabaja con mi tarjeta inalámbrica sin necesidad de nada! Yay!

Después de instalarse, el sistema me pidió reiniciar. Expulsó el CD, arranqué con Kubuntu... Y quería llorar de la emoción. Finalmente, por fin, in the end, mi tarro ¡estaba usando Ubuntu! No sería Gnome, pero no importa, es Ubuntu. Además, aunque por elección normalmente use Gnome, me gustan tanto KDE como Gnome, y veo que KDE no es tan chupador de recursos.

En la mañana me di a la pega de instalarle el software básico. O sea, de actualizar algunos paquetes (no todos- La actualización completa se viene el lunes en la universidad), de instalar el soporte para MP3 y videos, de instalar Opera y Firefox (no, no soy capaz de navegar con Konqueror. Extraño demasiado la combinación CTRL+Entrar que te añade el www al inicio y el com al final) y otras cosillas. De cambiar el driver de video desde "vesa" a "via", y otras cosas, y me he encontrado que puedo estar oyendo música con Amarok, editando una imagen con El Gimp de unos 2048 x 1950 y con el OpenOffice abierto en otra ventana, y el sistema no se me cae ni se me pone lento. Una prueba, echo a andar el Totem. El video se relentiza un poco (bastante poco), pero nada fuera de lo esperado, excepto un conflicto entre dos programas que se pelean la tarjeta de sonido.

Una vez fuera de Internet, lo último que me quedó fue tunear el sistema y dejarlo visualmente agradable, como yo quería. Creo que hoy bajaré algunos temas, y el lunes, un pack de iconos. No me gusta el tema por defecto de KDE. Veré también si puedo usar XMMS en vez de Amarok, que aunque no se note, sí consume bastante RAM. Bueno, son cosas to-do.

En esto he ocupado el portátil. La segunda parte de la tira de Annie donde me lanzo contra Amor Ciego el Casting la tengo casi terminada en la universidad, y el lunes la tendré para finiquitarla. Me burlaré de Games_Fan. Pero ahora que tengo el sistema que yo quería (Linux), con los programas que yo quiero, todo va a irse por un tubo. :D

3 comentarios:

Ariel R. Guerrero dijo...

Felicitaciones, maestro. Ojalá que te vaya bien con tus actualizaciones mañana, aunque por lo que cuentas, no debería haber ninguna razón para que algo salga mal.

Y que disfrute su laptop. Yo también necesito ponerle más RAM al mío.

Ah, yo también corro Doomsday XD.

Walter Zumarán dijo...

¿Y qué tiene que ver Games Fan con todo esto?

DragonTrainer dijo...

Cuando iba por la tira 25 le prometí que iba a salir en una XD
Nada mejor que El_Casting.