viernes, 18 de abril de 2008

Linux Mint: Lo que siempre quise de Ubuntu



Después de bastante tiempo sin actualizar, creo que es hora de que retome el blog como se debe. Como artículo introductorio, les dejo mi experiencia con Linux Mint, y si recomiendo actualizarse a él. Este artículo va en dos tandas, así que disfruten de la primera.

1. Una pequeña historia.

Érase una vez en la que yo estaba muy feliz con mi disco duro. En nuestro PC familiar, mi papá utilizó el disco duro de 120 GB para tener instalado Windows, y yo tuve que conformarme con un pequeño disco duro de 20 GB que compré. Aunque parezca raro, yo era feliz.

Ese disco duro fue utilizado en forma más que intensiva. En su momento lo ocupé como basurero lugar de descarga de mis archivos. Después di el salto y le instalé Ubuntu 6.06. Y yo feliz porque andaba la raja.

Por algunas fallas en mi Ubuntu (que yo mismo provoqué xD), lo formateé e instalé Kubuntu 6.06. Funcionaba bastante bien, excepto por el problemita que el KDE de ese CD no tiene soporte intrínseco para los archivos .deb, y tuve que craneármelas, y resignarme a entrar a la consola para descomprimir paquetes.

Pasó el tiempo. Yo estaba relativamente feliz con mi versión (después volví a Gnome). Sin embargo, cuando me sentí lo suficientemente valiente, quise instalar Beryl. La versión 6.10 estaba en boga, y se venía pronto la 7.04. Miré y me encontré con la desagradable sorpresa que no existía Beryl para Ubuntu 6.06. Algo picado, en eso me enteré que existía Ubuntu Ultimate. Me lo descargué en la universidad chupando banda ancha, lo grabé a un DVD y después lo instalé. Estaba feliz.

Quizás el skin default no era el más lindo, pero lo que me alegraba es que era un buen sistema operativo. Quizás algo inestable, pero con un socotroco de software para no aburrirme, y que no tenía que descargar de Internet en mi conexión horrenda. Y no sólo eso: ¡Traía Beryl preinstalado! Lo único que tuve que hacer fue instalar el driver de mi nVidia y ya.

Pasó el tiempo y me actualicé. Actualicé Ultimate a la versión 1.4. Estaba súper contento. No traía preinstalado Beryl, pero incluía una guía step-by-step, y dejé el sistema andando en menos de una hora.

Después de eso, Yo feliz. A mi disco duro de 20 GB le tenía ocupado 18 con cosas que debía respaldar a un DVD y que no había hecho, y mi sistema estaba tuneado de una forma impresionante. Me había dado la paja de crear un nuevo tema de iconos donde puse los iconos que más me gustaban de cada uno, y había utilizado los recursos de un pack de iconos pensados para Windows en él. Y en eso, ocurre el desastre.

El disco duro de 120, como es típico con Windows, necesitaba formateos periódicos. Y con la de drivers y software a instalar no era digamos lo más rápido. Entonces, opté por hacerles una imagen con Norton Ghost, para que cuando quisieran formatear, tan sólo restaurasen y ya. Todo fue bien, y lo hice una vez. Estaban contentísimos.

Sin embargo, tenía que pasar algo. Y llegó de la mano de mi padre. Cabreado con los virus y el WGA que no paraba de molestar, metió el CD con el backup. Se fue a "Restore" e hizo lo típico que hacen los que no entienden nada de inglés y pretenden usar algo en ese idioma: Enter, enter, enter, yes, enter.

¿El resultado? Mi disco duro de 20 GB estaba destruido con otra copia de Windows XP. En resumen: Tenía instalado 2 Windows XP, uno en el disco de 120, lleno de virus, y el otro, nuevo, en mi disco de 20 GB. Sobra decir que perdí todos mis datos.

Estaba furioso, pero no dije nada. Me hice el que "no te preocupes, puedo recuperar los datos" y bla bla bla. Y quería instalar de nuevo Ultimate, pero teniendo en cuenta que la versión 7.04 ya estaba antigua, quise buscar una alternativa. No quería tampoco una distro en DVD por dos razones:

1. Excesivo tiempo de descarga. Con una conexión de 128 Kbps, créanme que este es un detalle muy relevante.
2. Quería poder usar el LiveCD en la universidad.

Me explico. La universidad tiene PCs poderosos, pero no tienen lector de DVD. Y descubrí que los LiveCD de Ubuntu 6.06 andaban excelente ahí, pero quería algo más moderno, menos limitado. Algo donde pudiera oír mp3 sin tener que instalar paquetes de códecs, y donde pudiera abrir un archivo .rar sin tener que bajar el soporte para ello.

Buscando (con Firefox, eso sí. No aguanté Internet Explorer.), di con Linux Mint. Según opiniones, era "Lo que Ubuntu siempre debió haber sido". Después de sopesar si era eso lo que quería, y de decidir si era mejor ése o quedarme con DSL (sí, péguenme, en serio pensé en usar DSL como mi sistema permanente), me puse a la pega de bajarlo. De bajar la última a ese momento: Daryna 4.0, versión Gnome. Soporté heroicamente casi 2 semanas con Windows (cuando te acostumbras en serio a Linux, te cuesta demasiado soltarlo... es lo mismo que pasa con los Windowseros), hasta que un compañero se paleteó, me lo bajó en la universidad con su notebook, y me grabó el CD. Y corrí a probarlo en los PC de la universidad. No sabía hasta qué punto se abrirían mis ojos...

2. Las bondades de un LiveCD

Lo primero que vi no fue extraño; ya había visto screenshots. El logo de Linux Mint, y la opción de elegir entre iniciar el sistema, iniciarlo en modo seguro o si arrancar el disco duro. Y ya sabía a qué atenerme: Linux Mint sólo existe (al menos en un comienzo) en inglés. Se puede traducir al español con un par de clics, pero requiere bajar casi 45 MB de paquetes, así que no se justifica si sólo se va a usar el LiveCD. Apreté F3 para elegir el idioma del teclado y elegí "Spain". E inicié el sistema.

La carga no fue tan lenta como pensé que sería al ser una versión más nueva. Se comparaba a la versión 6.06. Cuando arrancó X (la interfaz gráfica), sin embargo, se notó más lento. Cuando el sistema finalmente terminó de iniciar, me di a la pega de mirar qué traía por defecto, sin instalarle nada.

Lo primero que notas al abrir el menú (con el logo del sistema y el nombre de la versión), es que... es idéntico en funcionalidad al de Windows Vista (tiene sus diferencias, pero trae la función de buscar un programa con texto), pero no es tan comedor de recursos, anda bastante rápido y el estilo visual se adopta al que estás usando. Después de esa agradable sorpresa, me puse a intrusear los programas.

Partimos bien. En el apartado accesorios están todos los básicos que uno espera, aunque en este momento sólo me acuerde de la calculadora, el procesador de textos, la consola, un diccionario, un analizador de espacio en disco y el mapa de caracteres. En el apartado Internet, veo que trae Firefox 2.0.0.6, Pidgin (sí, Pidgin, ya no traía Gaim) y uno o dos programas que no uso casi pero que son de utilidad, como Thunderbird.

Mi opinión mejoró cuando vi que en multimedia trae Amarok. Quizás no sea la mejor elección para un LiveCD, pero una vez instalado, sí lo vale. Por otro lado, viene con los códecs para MP3, WMA y WMV. No probé más formatos de audio, pero supongo que soporta OGG. Totem para videos, Serpentie para grabar discos y un reproductor de CDs de música, entre otras cosas.

No trae minijuegos como el ubuntu original, pero a mí eso no me importa porque con la PC juego muy poco, la verdad. Para juegos tengo mi vieja AMD K6-2 con Windows 98.

En la suite de oficina, lo que se espera: OpenOffice.org. Con un agradable detalle gráfico al iniciar, que dice "Mint edition". Quizás el cambio no sea mucho, pero da una sensación de coherencia con el resto del sistema.

Y en la sección gráficos, sólo dos herramientas, de las cuales una es indispensable. ¿Adivinan cuál? El Gimp, en su versión 2.4, que al igual que OpenOffice, dice al iniciar "Mint Edition".

Para quienes no sepan, El Gimp es un programa que se viene a parecer a Photoshop en cuanto a funciones y prestaciones, pero es gratuito y libre. De hecho, todas las tiras de Annie están editadas y/o trabajadas con El Gimp, algunas en forma íntegra.

OK. En programas trae lo que se espera. Los probé y funcionan bastante bien. Incluye algunos gags- como un plugin que cada vez que abres la consola te dice una frase graciosa o te cuenta un chiste fome- y una selección de temas de tonos bastante agradables. Sin embargo, el wallpaper no es digamos el más lindo que trae; prefiero cambiárselo. Aquí se nota uno de los primeros grandes cambios.

Las propiedades para cambiar funciones de apariencia ya no están desparramadas entre elementos como "Opciones de Mouse", "Tema", "Ventana", "Tipografía" o "Fondo". Ahora todos están en una sola opción llamada Apariencia, que se divide en tabs, lo que es muchísimo más intuitivo si se trata de modificar algo en particular.

Después, abrí Firefox. Me puse a revisar. Trae Java. Hice la prueba de fuego: Abrí un applet de oekaki. Anduvo excelente. Después entré a Youtube. Ningún problema; pude ver un video sin que Flash me comiera toda la RAM que quedaba.

En general, cumplía con todo lo que yo quería. Después me las arreglaría para instalar Beryl/Compiz o como fuese. Después de las pruebas de fuego, decidí que el sistema era lo que yo quería. El resto fue tan fácil como hacer un doble clic en el icono "Install" del escritorio. Como idioma, aunque no estaba, elegí "Español", porque al instalar se baja los paquetes de idioma como corresponde y acabas con Mint en perfecto idioma castellano.

La instalación... Nada que objetar. Igual de intuitiva que siempre. Incluso estaba el asistente de importación de configuraciones desde Windows; en otras palabras, podía instalar mi sistema Linux y al iniciar el sistema, tendría mis favoritos, mi wallpaper, mis iconos y mis documentos. Sin embargo, no tenía configuración propia bajo Windows, así que pasé de eso por ahora.

Después de navegar mientras se instalaba, y de chatear con mis amigos con Pidgin, me encontré con el cuadro de "Instalación completa". Excelente. Ahora reiniciaría y podría probar efectivamente cómo se comportaba el sistema una vez instalado. Cómo interactuaba con mis dispositivos, y qué tanto tendría que entrar a la consola para hacer andar mi hardware... uno de los mayores puntos negros de Linux en general.

Cómo me fue en la próxima entrega.

7 comentarios:

Orozco Villagrán - Beckman dijo...

Yo tambien tengo ubuntu, asi que leer tu post me agrado, porque recien comienzo a usarlo.

bueno el blog, lo veere mas seguido, saludos.

Beckman.-

http://jonathanbeckman.blogspot.com

Deses dijo...

¿Y tiene un editor gráfico sencillo como paint? Porque eso y un editor de texto plano pueden ser más útiles y efectivos que cualquier photoshop, paint shop, word o writter.

DragonTrainer dijo...

De hecho, no. Sin embargo, puedes instalar uno que es 98% idéntico al Paint de Windows, y se llama KolourPaint. Es cosa de abrir el menú, buscar "Synaptic" y ahí buscar "KolourPaint". Lo instalas y ya está.

Soporta más formatos que el Paint de Windows. En la próxima parte voy a hablar sobre él, porque al igual que tú, también necesito un editor gráfico sencillo siempre a mano.

Editor de texto plano sí trae. Está entre los accesorios.

Gonzaa dijo...

Muy buen "artículo". En serio. Ya que recién empezé a usar el Ubuntu y no pierdo nada, ¿Me recomiendas que use el Linux Mint en vez del Ubuntu?

DragonTrainer dijo...

De hecho, sí te lo recomiendo bastante, por el hecho que trae software preinstalado que el Ubuntu original no, y que en el original tienes que andar buscando a mano.

Dame el día de hoy; mañana en la mañana (si es que no hoy mismo) tengo la segunda parte del artículo que te termina de animar a ver si te cambias.

Gonzaa dijo...

Animado ya estoy, pero quería que me dijeras vos -ya que usaste ambos S.O.- para asegurar, ya mismo me pongo a bajarlo :D

Gonzaa dijo...

Este comentario ha sido escrito desde Linux Mint :D
Alabada sea la promoción de los primeros 6 meses con super velocidad xD