miércoles, 17 de octubre de 2007

La reflexión

Le dolía el cuerpo. Después de esos meses turbulentos, no podía decir que fuese el mismo de antes.
Lo primero en lo que pensó fue en lo mucho que les odiaba. ¿Qué había hecho él? ¿Tan malo era el haber nacido justo en esta situación?

Pensó vagamente en lo que su madre le había contado. Si él no hubiese nacido ahí y en el momento en que nació, probablemente estaría en algún lugar a merced de los enemigos que siempre estaban acechando, y para los cuales él no era más que una presa deliciosa.

Pero no podía creer que lo que sufría era lo correcto y lo normal. ¿De quién sería la culpa? ¿Suya por nacer? ¿De su familia por dejarse ser? ¿De la humanidad?

Empezó a divagar. Pensó en muchas cosas. Él no tenía la culpa de estar donde estaba. Tampoco había ninguna razón por la que él debía dejarse. Él era, y con eso bastaba. ¿Qué pasaría si la humanidad supiera lo que él sufría? Dominar al mundo es una utopía grande para muchos, pero para él el objetivo era muchísimo más lejano... digamos imposible. Pero no importa. Algún método debía haber.

¿Qué haría si dominase el mundo? Prohibir a esas malditas industrias funcionar. Tal como la televisión había mostrado, esas mismas industrias que facilitaban la vida eran las que destruían el planeta. En la antigüedad, en los primeros días, los humanos no usaban nada de eso y eran felices, viviendo en la naturaleza como una criatura más...

¿Qué haría si dominase el mundo? Destruir a todos los que le afectaron directamente. Él no odiaba a la persona del aseo, que además, nunca le había hecho nada malo, por lo que no era merecedora de castigo, pero otros sí. Los malditos niños. Lo trataban como si fuese un estropajo. Le apretaban, le zarandeaban, y le daban migajas por diversión, que él tomaba, por necesidad, porque tampoco le dejaban comer mucho. Una lechuga muy de vez en cuando... o un montón de pipas cuando se les daba la gana...

¿Qué haría si dominase el mundo? Acabar con el hambre. Mucha producción que se pierde en la nada. Él mismo había sido testigo de cuando su familia compró un cajón de tomates, y como no se los comieron, se echaron a perder y hubo que botarlos. Precios muy altos indicaban que no había tanta demanda, y por ende, el sobrante se perdía. Él sería el encargado de velar por que todo el sobrante fuese para los pobres y los necesitados...

¿Qué haría si dominase el mundo? Era una pregunta demasiado compleja como para que él, en su situación, pudiese entenderla a cabalidad. Lo que sí sabía es que odiaba. Odiaba a los niños, odiaba a su familia, odiaba su jaula, odiaba el bebedero, lo odiaba absolutamente todo. Y nadie podía impedirle sentir odio y desprecio. Porque los sentimientos son lo único no censurable...

Llegó la noche, y no había nada que hacer. El hámster se metió en la casita que tenía en su jaula y se durmió.

2 comentarios:

Deses dijo...

Los hámsters deberían dominar el mudo xD
Eso y que éste ya es más fuerte que Sasuke, porque él no carece... de odio.

TurboCod dijo...

Precioso *_* Qué magnífico relato... deberías mandarlo en alguna parte. La idea es buenísima y el mensaje está tratado con total pulcritud... =)

Te felicito ^^ Ojalá algún día pueda llegar a escribir como tú xD