lunes, 10 de septiembre de 2007

Enciendan al Corralero (Respuesta a Felipe Pumarino de LUN)

Domingo 9 de Septiembre de 2007, suplemento Reportajes de LUN:


Estimado Sr. Felipe Pumarino:

Comprendo que Los Huasos Quincheros no sean de su gusto. Como usted dice, sólo es una opinión y es discutible, y su rol de "embalsamadores del cantar patrio" merece respeto, pero hay algunas pequeñas cosas que quisiera acotarle.

Usted, en su escrito (para el que supongo que conocerá mínimamente del tema, sino estaría dando una opinión desinformada y a usted, que trabaja en un medio de publicación nacional, no creo que eso sea lo que mejor le venga) habla de que el Reggaetón es quizás lo único que supera en monotonía a la cueca. A mí no me gusta el Reggaetón desde ningún punto de vista. Tengo sobrados motivos para hacerlo, y, además, no me interesa exponer mis gustos en esta carta. Pero la falacia la encuentro en el sentido que el Reggaetón es más monótono. A la cueca sí podría decirle monótona: Siempre (o casi siempre) es una guitarra, un acordeón y las voces (si es que son más de una). El Reggaetón, si bien conserva una instrumentación base, se alimenta con otros instrumentos, por último, para ponerle fondo a la cosa.

Bueno, quizás es pasable, porque ya después de escuchar reggaetón uno se aburre.

...creo que "El gorro de lana" puede anestesiar al más prendido.


Esto a mí no me gustó. No por el hecho que esta canción sea lenta; sino porque esta canción no es una cueca. Es un vals compuesto en Chiloé por Jorge Yáñez, o al menos a él se le atribuye. Esta canción es chilena, pero de cueca no tiene absolutamente nada, excepto que se toca para el 18. Si seguimos su rigor musical, entonces voy a empezar a decir que Tronic, Los Mox, Lucybell y La Ley tocan cueca. Pucha que son ricas esas cuecas, y exceptuando algunas de Lucybell y de La Ley, no me dan sueño.

Tal vez la guaracha, las diabladas y el Sau-sau suenen festivas, pero no tienen un origen muy autóctono.


Es cierto, pero en su defensa debo decir que prácticamente ningún estilo es totalmente autóctono: De hecho la misma cueca es un derivado de un baile extranjero. Según la misma Wikipedia, su origen no está claramente definido, existen varias teorías, considerándose que tiene posibles influencias amerindias, españolas, africanas e incluso árabes, teniendo su origen o inspiración entre la familia de bailes sudamericanos denominada zamba, danza que nació durante la colonia en el Perú. La Wikipedia en inglés añade más información (le traduzco para que no se tome la molestia; puede ver la original aquí:

La versión más extendida de sus orígenes se relacionan con la zamacueca, que viene del Perú como una variación del Fandango español con influencias criollas y africanas. El baile entonces se cree que pasó a Chile, Bolivia y Argentina, donde su nombre fue acortado y continuó evolucionando. Debido a la popularidad del baile en la región, a la evolución peruana de la zamacueca se le apodó "la chilena". Después, se utilizó el término Marinera, en honor a los combatientes navales del Perú. Ambos, la Marinera y la Cueca tienen diferentes estilos que las distinguen a la una de la otra, y su "raíz" es la zamacueca.

Después de esto, ¿Cómo podemos reclamar que los estilos de hoy son copiados del extranjero? Siempre ha sido así.

Es que si escuchaste una cueca, ya las escuchaste todas. Algunos conjuntos folclóricos, poniéndole harto empeño, consiguen darle enjundia al asunto. Sin embargo, sufrir diez toneladas al hilo puede hacer perder la compostura hasta al tío olvidado del Clan Parra.

Si miramos el ritmo, en eso *casi* concuerdo... Aunque hay letras que nada que ver la una con la otra. Muchas veces oigo una cueca y me fijo en la letra. Y como nota al margen, el curso de Cueca de Los Picantes lo encuentro magistral... Patriotismo en su estilo.

Contra la fomedad intrínseca no hay remedio. Por algo el pueblo, luego de saludar a la bandera zapateando "El guatón Loyola", se lanza durante septiembre al frenesí de la cumbia y otros ritmos afrocaribeños en fondas y ramadas.


Es cierto, pero tenga en cuenta, estimado amigo, que esto ocurre en las ramadas, en la ciudad. ¿Alguna vez ha ido a pasar un dieciocho al campo, rodeado de verdaderos huasos? Si algún día lo hace, comprobará que sí hay gente capaz de dar vueltas como gallina clueca hasta quedar botados.

Si el cancionero nacional ya es fósil, interpretado con tono pomposo y a dos revoluciones por minuto, resulta somnífero y -lo peor de todo- irritante.


La solución es facilísima: Apague la radio.


Si no le gusta, apague la radio", dirá un cuecófilo. "Claro", objetaré, "pero cómo cresta callo a los huasos en el mall. Como si fuera ley, llegado septiembre los DJ corporativos desempolvan sus casetes diechiocheros y les dan duro y parejo hasta fin de mes.

Hay otra solución facilísima: Use un mp3. No hay ley contra eso y, además, puede tener la música que más le gusta. No puede pretender que las corporaciones no traten de sacar partido a la fecha "adornando" o "ambientando" sus locales. Pucha, si fuese por eso, entonces prohibámosle a las empresas poner cueca el 18, poner villancicos para la navidad o poner a Los Cuatro Cuartos para el mes del mar... Yo no soy muy de música chilena, y si se fija en mis gustos, soy de oír música rock y metal. El mp3 (comprado con mucho esfuerzo, además) es un gran amigo cuando pasan música que a uno no le gusta tanto, pero tampoco hay que pecar de xenocentrista y odiar todo lo que sea nacional. Pese a mi estilo, igual escucho cuecas a veces.

De diez temas que tocan, ocho son de los Quincheros, que me imagino se harán ricos con tanta rotación de su repertorio.

Yo no diría que los Quincheros se hacen ricos con su repertorio; yo diría que más gana la SCD. Y sí, son lo más tocado, pero por otro lado, no conozco muchos grupos de cueca decentes. ¿Por qué será? Si no tenemos muchas opciones, entonces no tenemos mucho de dónde elegir. Pasa en las películas, pasa en la vida, pasa en TNT, y pasa en la elección de un grupo dieciochero para tocar.

Esta semana fui de compras. Por los parlantes del supermercado no paró de sonar el catálogo quinchero a todo chancho; [...] A los quince minutos perdí la paciencia y corrí por los pasillos para acabar rápido.


Debió ser chistoso ver a alguien corriendo con un carrito por el pasillo como en una película xD

Al menos yo puedo irme: ¿cómo diablos aguantan los pobres empleados ese disco rayado sin fin durante todo el maldito día? De corazón, los compadezco. No me sorprendería nada que pronto sepamos del cajero enloquecido que -sin sacarse su sombrero de cartón con huincha tricolor- atacó a los clientes con un cuchillo parrillero.


Amigo mío, déjeme decirle (Presidenta, le juro que nunca fue mi intención molestarla con esa frase de entrada) que esto no pasa con las canciones dieciocheras. Concuerdo que pasan la música y el disco todo el día, y todo el día, y todo el día. Pero las fechas en las que no están de fiesta, pasan todo y todo y todo el día las mismas canciones románticas que uno acaba sabiéndose de memoria y en el orden correcto. Es odioso. Trabajé en supermercado y sé lo que se siente. No puede echarle la culpa a la cueca de la repetición musical; Quizás la única coincidencia que usted note, es que es la misma en la mayoría de los supermercados o locales. Cuando no hay fiestas, claro, la música es distinta entre locales, pero los trabajadores de algún lugar tienen que chuparse los mismos discos por toda la eternidad hasta que renuncien o les despidan.


Redacto esta carta no con la intención de desmerecer todo su sabio trabajo en LUN o en cualquier otro lugar del que yo no sepa. Sólo quisiera acotar algunas cosas con las que yo no estoy de acuerdo y en las que creo que usted cometió un error. No se preocupe; todos los cometemos. Por lo menos yo dispongo de la opción de borrar un post si no me gusta; usted no puede borrar el diario impreso. Un saludo, y espero que pueda disfrutar el dieciocho con una buena comida china escuchando Slipknot de fondo.

Víctor Montero.
Quillota.

PD: Yo sé que la carta va dirigida a usted, pero quisiera que le dijera a su compañero de trabajo Roberto Merino, que bien podría haber hecho lo que el patriotísimo Monteaguilino y haberse ido a pasar el dieciocho a Miami y redactar sus escritos desde allá, donde no sufriría las repeticiones de cueca, los asados matadores al hígado o los réclames dieciocheros. Quizás a mí me han colgado muchas veces fiestas de dieciocho a las que no quiero ir, pero después miro hacia atrás y trato de pensar "igual me reí con el chiste que contaron" o "igual taba rica la carne". Aunque a veces no quiera, no cometo el error de irme amurrado a la fiesta, porque a la larga, o me echo a perder la velada yo solo, o se la echo a perder a los demás. Y a veces un "no" es una gran respuesta.

Y como diría aquella banda que alguna vez fue la mejor: "¿Por qué no se van, no se van del país?"

3 comentarios:

Distemper dijo...

Estimado:
como la carta va dirigida a mí, me tomo la libertad de responderle. No voy a rebatirle nada, porque en general le encuentro razón y admito que soy una rata de ciudad. Al menos estamos de acuerdo en que el repertorio de supermercado puede hacerte perder los estribos, por usar una expresión huasa.

Un par de cosas solamente: 1) jamás quise decir que El Gorro de Lana fuese una cueca, porque eso sí lo sé; 2) creo que el reggaetón, en cuestiones de ritmo, es más monótono que una gotera; 3) no me gusta Slipknot.

Eso no más, saludos.
Felipe Pumarino.-

Alejandro Orrego dijo...

Conoces la palabra investigación??, parece que no, tus notas lo unico que revelan es una percepción personal, distante de las cosas, pareciera que vives en una burbuja.. tienes amigos???, aparte de los que les regalas tragos y aparentas, tienes alguno con quien hablar cosas personales??, he leido algunos articulos tuyos que carecen de toda fundamentación, el de la andha, esto de la cueca, de los pinguinos, pareciera que nunca has salido a la calle y compartir con la gente, eres totalmente vacio, ojala tu hija no sea una mierda como tu. Saludos

DragonTrainer dijo...

@Alejandro
Te agradecería montones si cuando postees, digas a quién le diriges tus palabras. ¿Me las dices a mí o se las dices a Felipe?

Deduzco que se las dices a Felipe porque nunca le he regalado trago a nadie, pero por favor, así evitamos malas interpretaciones.

Saludos.