martes, 10 de abril de 2007

¿Qué hay de nuevo?

Han pasado varios días desde que puse la última entrada, y la verdad, aunque estaba muy ocupado con el estudio, al mismo tiempo, tuve tiempo de poner alguna cosa, pero no había nada que valiera la pena.

Hay que aceptarlo; estas últimas dos semanas no ha pasado nada que valga la pena o que merezca ser digno de mención.
Leyendo el pelambrero me he dado cuenta que todo sigue igual. El jet-set sigue igual de podrido y ni siquiera hay alguna estupidez de las que se mandan normalmente, que merezca ser contada. Pero hoy me ha dado por hablar de un tema que quizás no es de actualidad, quizás sí, pero aunque no es chileno sí merece ser mencionado.

No sé si habrán escuchado hablar de David Bravo. De hecho, creo que sólo lo conocerán si viven en España. Sin embargo, sin miedo a equivocarme, puedo asegurar que, si realmente amas la música, tienes que enterarte de quién es él.

David Bravo es un abogado español, que se especializa en todo lo que tiene que ver con el derecho informático y la propiedad intelectual. Pero lo que lleva a que sea tan conocido es su gran conocimiento y postura sobre el impuesto que uno paga sin querer al comprar un disco, ya sea CD o DVD, y que sólo beneficia a la Sociedad General de Autores y Editores.

¿Y a qué va esto? Que este hombre ha publicado un libro, bajo licencia Creative Commons, titulado Copia este Libro (bájatelo aquí). En esta obra maestra, el autor demuestra, con fuentes comprobables y poderosos argumentos, cómo instituciones como la RIAA en Estados Unidos, o la SGAE en España, utilizan el miedo, el chantaje y otras formas parecidas de presión social, para persuadir a la gente que no se baje música, ni videos, ni programas, ni imágenes, ni ninguna cosa de ningún programa P2P (Ares, EMule, etc).

Lean el fragmento y se harán una idea:

Poco antes del verano de 2003 se difundió la noticia en Internet de que una futura reforma del Código Penal convertiría en delito la descarga de obras intelectuales. Según esa información, el legislador español había decidido convertir en criminales a buena parte de la sociedad. Comenzaba con este anuncio una carrera desbocada hacia la invitación al pánico.

Cuando esta alarma saltó por el mundo virtual sus habitantes actuaron como si estuvieran divisando un meteorito enorme acercándose a su planeta y decidieron aprovechar el poco tiempo que les quedaba. Fue así como la lujuria del Carpe Diem, propia de los últimos meses de vida de toda una generación, se adueñó de las conexiones a Internet que bajaban sin parar toda clase de material. Había que hacerse con la mayor cantidad de reservas posible: películas, discografías y libros para poder soportar en los refugios el Armageddon. Y fue así como System of a Down, y ToteKing y La Naranja Mecánica, y Miles Davis, y Sabina, y Annie Hall, bajaron a toda prisa para hacernos más soportables los tiempos postholocausto; para darnos su compañía en los terribles momentos que se avecinaban.

Lo que nadie esperaba es que en plena bacanal de descargas varias empresas, impacientes porque se les devolviera su monopolio, habían decidido denunciar a los usuarios de redes P2P que se hacían, sin pasar por caja, con estas preciadas obras. La denuncia en cuestión pediría hasta 4 años de cárcel además de importantes sumas económicas cuya cuantía sería el resultado de multiplicar cada archivo descargado por su precio de venta al público.

Xavier Ribas, que decía ser el abogado de estas empresas, aseguró que la denuncia tenía por objeto sensibilizar a los usuarios de P2P. Campaña de sensibilización es como a algunos les gusta llamar a enseñar los dientes. Sensibilizados es el nombre que reciben los que huyen espantados.

El pánico fue generalizado, pero, con el paso de los días, el hecho de que Ribas no diera el nombre de las empresas que supuestamente estaban tras la denuncia y las numerosas contradicciones a la hora de narrar su interposición, hizo que Internet suspirara de alivio. Aquello sonaba al tradicional que viene el coco, así que todo hacía prever que la profecía se había equivocado: ni era el fin del mundo, ni el mar se iba a convertir en sangre, ni iba a haber diluvio universal.

Casualmente fue justo en el momento en el que la tranquilidad se hizo pública, cuando reapareció la noticia de que la denuncia se interponía definitivamente con el agravante de que ya eran 38 las importantes empresas de software que se adherían a ella. El miedo se estaba perdiendo y había que reinyectarlo doblando la dosis.

Según las nuevas informaciones dadas a la prensa se estaba tomando acta notarial de las declaraciones publicadas en los foros de Internet. Esto, traducido al lenguaje común, significa: cuidadito con lo que hablas. Ahora no solo la gente debía estar asustada de si iba a compartir litera con un violador de menores por bajarse el último de Ramoncín, sino que las posibilidades aumentaban si hablaban más de la cuenta. De todos es sabido que el amenazado mudo está más guapo. Es molesto pisarle el pie a alguien y que encima tengamos que soportar sus quejidos. Al cazador le ofenden los rugidos del león que caza.

Finalmente, las demandas demostraron ser lo que parecían ser, y jamás se interpusieron, pero, la campaña del terror, no frenó. No solo la televisión, la prensa y la radio avisaban de los futuros desastres que traería la piratería sino que incluso Dios, por medio de sus representantes en la tierra, avisó de que en el infierno se estaban haciendo obras de ampliación para dar cabida a todos aquellos pecadores que se bajaban archivos de la red. Aunque parezca mentira la Christian Music Trade Association dice que Dios dice que bajar música de Internet es un pecado capital porque incumple el mandamiento de no robarás. El robo es, según la legislación española, apoderarse con ánimo de lucro de las cosas muebles ajenas empleando fuerza en las cosas para acceder al lugar donde éstas se encuentran o violencia o intimidación en las personas. Sin embargo, desde el cielo, se pretende ampliar el concepto.

A la misma conclusión llegaron cuarenta teólogos reunidos por iniciativa de la Conferencia Episcopal y que concluyeron que Internet traía nuevos pecados y, entre ellos, la obtención de música y películas ilegales. Esta práctica terrenal que multiplica los panes y los peces de la cultura puede cerrarte las puertas del cielo si te dejas llevar por las malas compañías de la Red.

No puedo decir que aquí en Chile sea exactamente igual; de hecho, la SCD, así como lo detalla el blog "La caja de música", "la SCD sólo organiza a los autores e intérpretes musicales, mientras que la SGAE y la RIAA, además, a los editores y productores."

Sin embargo, el asunto es preocupante. Chile está catalogado como uno de los países con más piratería del mundo, y algunos reclaman que no se ha hecho nada al respecto. Por mi parte, personal, perfecto, así no nos wean por tener el PC lleno de mp3. Pero... ¿Qué pasará si empiezan a molestar? ¿Si en el congreso aceptan proyectos de ley al respecto? Lo único que puedo decir, es que si alguna cosa de esas se llegase a suscitar, hay que protestar puro y duro. No podemos aguantar que nos avasallen, que nos dominen, como la SGAE lo hizo en España. La SGAE, liderada por un músico, querido, antes que empezase todo esto.


Fernando Ubiergo, te lo digo con mucho cariño, como fan: Ten cuidado. Yo sé que tú eres el líder de la SCD, y que tú estás en contra de la piratería. Pero así como tienes miles de seguidores, y miles de fanáticos, tanto viejos como jóvenes, puedes perderlos en forma estrepitosa si llegas a meterte con nosotros, los cibernautas. Pasó en España con Teddy Bautista, que quizás a cuántos fans perdió, y que hoy es una (si es que no la que más) de las personas más odiadas de su país. Donde muchos quisieran tenerlo por delante para enterrarle una pica en la cabeza, arrancarle los brazos y las cuerdas vocales, arrastrarlo mientras se desangra para terminar colgándole, rociándole con bencina y quemándolo. Y yo no quisiera que algo así te ocurriese.

Podría decir muchísimo más, y dejar esto como una tesis universitaria, pero no es la idea. Así como quienes leen lo hacen porque les gusta informarse y no quedarse en la ignorancia, les dejo algunos enlaces para que lean. Y sí, es harto texto, pero les juro que una vez que hayan leído, concordarán conmigo. Espero opiniones :)

* Blog de David Bravo (Ojeen la entrada del 6 de abril, no tiene pierde)
* Copia este Libro, en Wikipedia
* Copyleft, ¿Qué es y para qué sirve?
* La caja de música
* La Innombrable, artículo en Inciclopedia.
* Definición de SGAE en Wikipedia.
* Korn - Y'all want a single Está en inglés, es un video de Youtube, y lo que dice es la pura verdad.

Por cierto, si hay alguna imperfección en el texto, avisen y corrijo. Eso es extensible a todas las entradas ;)

3 comentarios:

Juan Carlos dijo...

100% DE ACUERDO.En lo que se refiere a la pirateria en la musica,se exagera demasiado,encima,el precio es demasiado alto para que por ejemplo,haya 3 o4 canciones muchas veces,cuando pagamos un internet con el que nos podemos bajar toda la musica que queremos.

Yo no conozco a ese tal Fernando de la SCD ese,pero si segun tu es "bueno"(no como el Teddy) espero que no la lie como el.

David Roig Cavanillas dijo...

En el blog de David Bravo he leído las declaraciones de ese de Jarabe de palo y la verdad, me ha entrado hasta pena. No se puede ser más ególatra. Ojalá algún día España no se caracterice por la SGAE sino por algo más... racional U_U.

DragonTrainer dijo...

España tiene muchas cosas bellas, pero la que no puede ser nombrada afea mucho la imagen que se tiene de allá en el extranjero. Así como aquí en Chile las imágenes del vandalismo por el día del niño soldado o el Transantiago afean la imagen de nuestro país en el extranjero...