jueves, 29 de marzo de 2007

Confiando en la tecnología

Después de ver algunos mensajes, algunos links divertidos y algunos serios, sin contar la clase de la que vengo saliendo en la universidad, me ha dado por preguntarme. ¿Hasta qué punto podemos confiar en la tecnología?

Reconozcámolo: Es imposible vivir sin ella. Y no digo que esté mal; al contrario. Todo ha llevado a que la vida humana sea más "fácil" (no me meteré en debates filosóficos al decir "placentera" y "agradable"). Pero, pese a todo, hay que mirar un poco, guardar un cierto recelo, que nunca estará de más.

Las fallas en la programación son relativamente comunes, y tampoco son una razón para colgar a quien las cometió. El ser humano es un ser lleno de fallas que también falla muchas veces; nadie es perfecto excepto yo.

Veámoslo así. Tenemos la tecnología en todos los aspectos de nuestra vida. Desde la programación del televisor que se encenderá en la mañana (o el teléfono celular, con su dddddddd y su musiquita cuando nos despierta con su alarma), hasta las compras de banca en línea. No podemos vivir sin un correo electrónico, muchos padecen emeseenofobia (adicción al sémenyer), los mp3 han reemplazado ya a los discos compactos (aunque le duela, señor oso), los mp4 están copando ya el mercado, los aparatos de DVD que uno compra que leen chorromil chorrocientos formatos distintos, destacándose el popularísimo formato de video .afgjreklsldsf con tasas de compresión de 5000% y compresión de audio en mp3 de 550 Kb/s..... La tecnología nos inunda.

Y si todo funciona, pues, es porque estamos haciéndolo bien. Pero eso no nos libra de un error o una yaya programativa que nos puede afectar. El (ya anecdótico) fenómeno y2k (Año 2000, para el común de la gente) fue un claro ejemplo de qué tan ligados estamos a la tecnología.

Hoy encontramos laptops de $300.000 (el euro está como a 650 pesos, calculen uds). Dell hace portátiles poderosas en $478.000. ¿Quién lo hubiera imaginado? Ya es impensable andar sin un pendrive. La disquetera está muriendo...

Y veámoslo ahora desde el punto de vista internet. Internet la lleva, es lo máximo, es lo que nos facilita la vida. Existen multitud de programas para ayudarnos. Desde el Ares, para bajar música y no vivir en el vacío (¡Toma otro palo, "osito"!), hasta el consabido Google Earth, utilizado para planificar viajes, compras, visitas o ataques terroristas. Pero estas herramientas también tienen sus fallos, o gracias (Si no me creen, léanse aquí cómo viajar de Madrid a Nueva York según Google Maps).
Amigos, mucho ojo. La tecnología es nuestra aliada. Pero si falla, no podemos venirnos abajo y echarnos a morir. Es nuestro deber estar preparados para reaccionar rápidamente si falla. Por nuestro bien.

3 comentarios:

フシギ君 dijo...

Kon'nichi wa!

Cuando dijiste lo de los celulares, me recordaste el mío: todas las mañanas me despierta, pero con la canción Rewrite =P. Esto es otra prueba más de lo avanzada que está la tecnología y de lo mucho que dependemos de ella.
Esta entrada me hizo recordar un texto que leí hoy en la clase de lenguaje. Es cierto que dependemos de la tecnología, y así como puede ser buena también puede ser mala; en el texto se mencionaban como ejemplo las bombas atómicas. Pero bueno, no quiero alabarla ni criticarla, sólo creo que debemos tener cuidado con ella y no depender de ella en exceso.

Yap, no quiero hablar de más, y parece que estoy empezando a dar jugo. Espero que algún día la "tecnología" me ayude a encontrar el Opening de Hamtaro en japonés (entero), y con la "tecnología" te lo mando =P.

Ja!

Jose Francisco dijo...

¡¡¡¡JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA!!!!! ¡¡¡¡JAJAJAJAJAJAJAJA!!! Cómo vamos a cruzar el Atlántico a nado, que bueno... JAJAJA!! Es muy bueno, me ha encantado la entrada, pero esque lo del cruzar el atlántico es... IMPOSIBLE xDDDDDDDDDDDDDD

Ricardo Muñoz dijo...

Así es, compeltamente de acuerdo.
Según el sociológo canadiense Marshall Mc Luhan, las personas terminarán dependiendo de la tecnología. ¿Somos capaces de sustraernos a este cambio? Creo que no.
Las másqunas finalemnte le ganaron al hombre.